domingo, 30 de diciembre de 2018
viernes, 17 de agosto de 2018
"Reparto de África" vs. "Ola Migratoria", por Irene Asi.
sábado, 7 de abril de 2018
LULA | El Hombre de los Nueve Dedos.
Lula
tiene cuatro dedos en su mano izquierda. El que le falta lo perdió a
los 17 años. Trabajaba de obrero metalúrgico y un torno mecánico aplastó
su dedo meñique. Hace un tiempo contó como fue que se lo sacaron:
“Llegué a las tres de la mañana (al hospital) oliendo a mono de trabajo,
oliendo a grasa. El médico me miró a la cara y dijo: '¿Para qué
necesita 10 dedos un peoncito? Voy a quitártelo'. Y me lo quitó".
El día que contó esto estaba entregando 650 ambulancias de uso público para municipios de Sao Paulo. Sus adversarios políticos distribuyeron calcomanías con una mano con cuatro dedos creyendo que así se burlaban de él. Pero esa mano a la que le falta un dedo se transformó en un símbolo. De todo lo que vivió Lula. Y de quien es él.
El día que contó esto estaba entregando 650 ambulancias de uso público para municipios de Sao Paulo. Sus adversarios políticos distribuyeron calcomanías con una mano con cuatro dedos creyendo que así se burlaban de él. Pero esa mano a la que le falta un dedo se transformó en un símbolo. De todo lo que vivió Lula. Y de quien es él.
miércoles, 24 de enero de 2018
PELANTARO ( Halcón Luminoso )
"Los mapuches eran hijos de la tierra desde antes que existiera la
memoria, y en los bosques, obedeciendo los dictados del admapu,
aprendieron a tratar a las plantas como a hermanas menores, porque son
puras y no huelen mal ni necesitan bañarse como los mapuches, sólo
despiden fragancia, y cuando las golpeamos no pueden defenderse, pero si
las tratamos con cariño curan nuestras
enfermedades y nos dan alimento, vigas y paja para nuestras rucas, leña
para nuestros fogones, varas para nuestras armas, y por eso los mapuches
esperan, para comerlas o preparar con ellas su chicha, a que las frutas
estén maduras, y los árboles nos las entregan con agradecimiento para
que llevemos lejos las semillas y de ellas broten nuevos vástagos, y
cuando tenemos necesidad de cortar un árbol viejo plantamos un arbolito
joven en su lugar, y si es frutal plantamos dos, y enseñamos a nuestros
hijos a que respeten las flores, porque tienen vida, y a cortar sólo las
que estén abiertas y a punto de caer, y aprendieron también nuestros
antepasados, y nos lo enseñaron a nosotros, que los animales eran
igualmente hermanos nuestros, y por eso comprendemos sus voces y por sus
miradas adivinamos si están tristes, enfermos, cansados y admiramos sus
costumbres, porque los machos no abusan de las hembras y las hembras no
aceptan al macho cuando están preñadas, y tienen sus crías en primavera
cuando el bosque recupera su fuerza, y los animales no beben chicha
aunque estén muriendo de sed, ni comen trapi ni nada de lo que no deben
comer aunque padezcan hambre, y en eso son mejores que los mapuches, y
no se hacen malones unos a otros y sólo se matan para devorarse por
necesidad, y no atacan si no son atacados, y nos dan su carne, su
sangre, su lana, su sebo, su leche, sus huesos y, desde que los winkas
los trajeron a esta tierra, los caballos también son amigos nuestros y
nos transportan de un lado a otro y el buey tira de nuestros arados, por
eso los mapuches, siguiendo la enseñanza del admapu, nunca golpeamos a
los animales sin motivo, ni matamos a la hembra que pueda tener crías ni
comemos la carne de un animal en celo, y si hemos de matar a un animal
para comerlo, lo aturdimos con la macana antes de desangrarlo, y por eso
los animales saben que somos sus peñis y no huyen de nosotros y se
acercan a servirnos, y cuando bajaron las aguas, los primeros mapuches
aprendieron también a construir sus rucas a orillas de los ríos, a
conocer las vertientes secretas de las quebradas, a cavar fozos
profundos y a ser amigos del agua y a cuidarla y mantenerla siempre
limpia...
... ¡Inche ta Pelantaru! (¡yo soy Pelantaro!)
Yo soy el vencedor de Curalaba, yo derroté al gran Loyola y la cabeza
del viracocha que aquí yace a mis pies ha recorrido nuestros cuatro
butalmapu, a los que hoy se agregan los peñi del Huillichenmapu que han
venido a este butacoyag desde las tierras de más adelante (de más al
sur). Esperaremos el momento propicio y juntando nuestras fuerzas
formaremos entonces el malón más grande que jamás haya recorrido la
tierra, y nos pondremos en marcha lentamente y quitaremos a los
españoles sus caballos, los despojaremos de sus ganados, quemaremos sus
estancias y no bastarán al rey de España todos los hombres que pueda
enviar para salvar los fuertes y ciudades que hoy les estamos
arrebatando, y al vencer a los valientes y feroces guerreros españoles
más lucirá el valor de los mapuche, que a nadie enorgullece derrotar al
débil, y así castigaremos para siempre su soberbia, doblegaremos su
altivez, pondremos fin a su codicia y a sus abusos y conseguiremos la
verdadera paz. "
Extractos del discurso relatado por el sacerdote Juan Barba, que fue prisionero y posteriormente amigo de los mapuche (1598)
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